¡HEY TÚ! Si, es contigo. Si
eres rico,
pobre; tal vez caucásico, o afrodescendiente, hasta si eres liberal o
conservador, si te consideras heterosexual, gay, bisexual… Quizás te interese
leer estas líneas, pues tú al igual que todos nosotros has sido medido, pesado,
catalogado y etiquetado en una sociedad que poco le importa tu calidad humana; sino
introducirte en una categoría que nos impide constantemente ver todas las inmensas
cualidades de las personas.
En todo momento como seres humanos nos
enfrentamos a diversas perspectivas del mundo en el cual vivimos, diferentes maneras
de ver la misma realidad. En medio de toda la diversidad que encontramos,
cometemos siempre un error casi invariable. Intentamos a toda costa poder colocar
a nuestros amigos, enemigos, familiares, vecinos, profesores y otros conocidos
en grupos, tomando solo ciertas características que nos permitan ubicarlo en un
contexto determinado, e ignorando muchas otras que posiblemente sean las más
valiosas de esa persona.
Intentar hablar del tema diversidad, Sin
etiquetas, sin prejuicios, sin la necesidad de “clasificar” a las personas
parece un pecado imperdonable por la sociedad, un estigma difícil de borrar
para aquellos que se atreven a hacerlo. Al parecer ningún ser humano o muy
pocos, se dan la posibilidad de querer, sin importar que haya en la
entrepierna, en el bolsillo o en una prueba de sangre. En un mundo cada vez mas
globalizado, plural y multicultural, parecemos volvernos cada vez más
conservadores, cada vez mas fríos otorgando juicios de valor sin ningún tipo de
remordimiento o responsabilidad referente a lo que decimos o como actuamos. Mas
algunos optamos por salir del montón, sobrepasar los limites de la
discriminación y ver el mundo tan grande que se expande tras de estos; los que decidimos
hacerlo, abrimos verdaderamente los ojos a las necesidades, a los problemas y elegimos
no ser solo observadores de un mundo que poco a poco se va separando por
prejuicios, sino que actuamos y no nos resignarnos a lo que preestablece la
sociedad.
Aprender a respetar la diversidad, es uno de los
mas grandes retos de esta sociedad, comprender
que una de las cosas que mas busca la humanidad, como la “felicidad”, se
encuentra primero que todo en no juzgarnos ni a nosotros mismos ni a otras
personas, a
fin de cuentas todos somos viajeros errantes buscando el camino de vuelta a
casa.
Yo busco una sociedad donde pueda caminar de la
mano con mi pareja sin ser apuntado, una sociedad donde el rechazo no sea
premisa, donde podamos hablar sin ningún tipo de tabú acerca de muchas
condiciones que existen y que por callarnos y evitar hablar de ellas no desaparecerán,
donde las personas que viven con VIH, no sean discriminadas por su condición, donde
la prevención no sea sinónimo discriminación. Es por ello que opte por que si queremos
cambiar la sociedad en la que vivimos, tenemos que empezar por nosotros mismos,
aprender e informar y modificar el contexto en el cual vivimos. Para ello
decidí utilizar mi voz, mi capacidad de aprender cada día más y la convicción
de no desfallecer aun cuando el camino sea duro y difícil de transitar,
recordemos que la mayor causa de discriminación, es la desinformación, la
ignorancia y el miedo a lo desconocido.
Después de todo como diría uno de mis escritores
preferidos “…lo esencial es invisible a los ojos…”
¡Después de estas y muchas razones mas yo decidí
unirme a esta causa!
¡¿Y tú que dices!?

