viernes, 31 de mayo de 2013

A fin de cuentas lo esencial es invisible a los ojos.


¡HEY TÚ! Si, es contigo. Si eres rico, pobre; tal vez caucásico, o afrodescendiente, hasta si eres liberal o conservador, si te consideras heterosexual, gay, bisexual… Quizás te interese leer estas líneas, pues tú al igual que todos nosotros has sido medido, pesado, catalogado y etiquetado en una sociedad que poco le importa tu calidad humana; sino introducirte en una categoría que nos impide constantemente ver todas las inmensas cualidades de las personas.

En todo momento como seres humanos nos enfrentamos a diversas perspectivas del mundo en el cual vivimos, diferentes maneras de ver la misma realidad. En medio de toda la diversidad que encontramos, cometemos siempre un error casi invariable. Intentamos a toda costa poder colocar a nuestros amigos, enemigos, familiares, vecinos, profesores y otros conocidos en grupos, tomando solo ciertas características que nos permitan ubicarlo en un contexto determinado, e ignorando muchas otras que posiblemente sean las más valiosas de esa persona.

Intentar hablar del tema diversidad, Sin etiquetas, sin prejuicios, sin la necesidad de “clasificar” a las personas parece un pecado imperdonable por la sociedad, un estigma difícil de borrar para aquellos que se atreven a hacerlo. Al parecer ningún ser humano o muy pocos, se dan la posibilidad de querer, sin importar que haya en la entrepierna, en el bolsillo o en una prueba de sangre. En un mundo cada vez mas globalizado, plural y multicultural, parecemos volvernos cada vez más conservadores, cada vez mas fríos otorgando juicios de valor sin ningún tipo de remordimiento o responsabilidad referente a lo que decimos o como actuamos. Mas algunos optamos por salir del montón, sobrepasar los limites de la discriminación y ver el mundo tan grande que se expande tras de estos; los que decidimos hacerlo, abrimos verdaderamente los ojos a las necesidades, a los problemas y elegimos no ser solo observadores de un mundo que poco a poco se va separando por prejuicios, sino que actuamos y no nos resignarnos a lo que preestablece la sociedad.

Aprender a respetar la diversidad, es uno de los mas grandes retos de esta sociedad, comprender  que una de las cosas que mas busca la humanidad, como la “felicidad”, se encuentra primero que todo en no juzgarnos ni a nosotros mismos ni a otras personas, a fin de cuentas todos somos viajeros errantes buscando el camino de vuelta a casa.

Yo busco una sociedad donde pueda caminar de la mano con mi pareja sin ser apuntado, una sociedad donde el rechazo no sea premisa, donde podamos hablar sin ningún tipo de tabú acerca de muchas condiciones que existen y que por callarnos y evitar hablar de ellas no desaparecerán, donde las personas que viven con VIH, no sean discriminadas por su condición, donde la prevención no sea sinónimo discriminación.  Es por ello que opte por que si queremos cambiar la sociedad en la que vivimos, tenemos que empezar por nosotros mismos, aprender e informar y modificar el contexto en el cual vivimos. Para ello decidí utilizar mi voz, mi capacidad de aprender cada día más y la convicción de no desfallecer aun cuando el camino sea duro y difícil de transitar, recordemos que la mayor causa de discriminación, es la desinformación, la ignorancia y el miedo a lo desconocido.

Después de todo como diría uno de mis escritores preferidos “…lo esencial es invisible a los ojos…”

¡Después de estas y muchas razones mas yo decidí unirme a esta causa!

¡¿Y tú que dices!? 

¡UNETE A ESTA ACCIÓN SOLIDARIA!


Amores Platonicamente Imposibles

 Detrás de los muchos ojos que te observan, mis ojos fijas no dejan de captar tu mirada perdida, el mundo parece ser tu tarima, así, tan inalcanzable como impredecible te pierdes entre la multitud. Con temor a reconocerlo, me enamoré de una sombra que no se materializa sino en mis sueños y pensamientos.

A veces me pongo a pensar, ¿Será que es posible que el amor pueda existir sin ese sentimiento de reciprocidad? ¿Se puede catalogar como amor esa sensación de sonreír con solo pensar en esa sombra de mis sueños? ¿Existe la palabra “Amar” solo con un intercambio de miradas, palabras, fluidos y saliva? Las respuestas se interpretan de manera personal. Mi especialidad no es definir, es experimentar, disfruto de lo poco a lo que podría tener acceso y de lo mucho que te guardo en mi pensamiento.

Tú imagen varonil refleja lo que todas y todos quieren poseer pero que solo tú sabes compartir, me envuelve. Esos ojos que deslumbran seguridad sé que muchas veces quisieran simplemente ver una buena cabecita a tu lado para acurrucar y acariciar. Eso que tu sabes transmitir, solo yo se captar y que siempre voy a callar. Te has convertido en lo que representas para muchos e intentas disimular para algunos.
Tú vas caminando por la vida sin que ella te camine a ti. Seduciendo, conquistando sin tocar, enamorando sin mirar y decidido a crear una fortaleza más fuerte donde puedas verte cada vez más inalcanzable, dominado por un alter ego que pocas veces has sabido controlar. Logrando que esa magia que te envuelve logre hechizarme, enamorarme y hasta asfixiarme.

Y así te conocí. Un día de esos donde la suerte se encarga de rondarte, donde mi integridad no me dejo demostrarte el grito interno y la alegría que sentía. 

Una foto fue el inicio de un sinfín de juegos que rondaron muchas conversaciones. Las posibilidades de ser tu “amigo” estaban encima de la mesa. Agradecido y Bendecido como en todo lo que hago, entré en tu mundo sin notarlo, sin que supieras que poco a poco ocupaba un espacio pequeño en esa mente absurda y abstracta que se entretenía con besos caricias diarias de un chico de turno.

En tu mundo repleto de pretendientes, de admiración, donde muchos mueren por mis palabras y otros por tu mirada estamos, seguimos, jugamos, crecemos, padecemos y respiramos. En alguno que otro sueño nos conseguimos y hacemos de las nuestras, siento tu respirar en la parte baja de mi espalda y tú disfrutas de mis besos en tu nuca, sientes como mis dedos cuentan una a una tus pecas y tu mirada se clava en mi entrepierna, rodeados de un sinfín de elementos que se pierden en la situación.

Conseguí la fórmula mágica para detener el tiempo por segundos, para cambiar una cara triste en una repleta de sonrisas, para dejar que el umbral de lo platónico me invada y logre llegar al clímax, aunque a diario sigamos sin cambiar nuestras vidas reales, caminando de la mano sin tocarnos pero sintiendo como se llena ese espacio vacío en mi cama cada vez que invades los sueños en mi almohada.