A veces me pongo a pensar, ¿Será que es posible
que el amor pueda existir sin ese sentimiento de reciprocidad? ¿Se puede
catalogar como amor esa sensación de sonreír con solo pensar en esa sombra de
mis sueños? ¿Existe la palabra “Amar” solo con un intercambio de miradas,
palabras, fluidos y saliva? Las respuestas se interpretan de manera personal.
Mi especialidad no es definir, es experimentar, disfruto de lo poco a lo que podría
tener acceso y de lo mucho que te guardo en mi pensamiento.
Tú imagen varonil refleja lo que todas y todos
quieren poseer pero que solo tú sabes compartir, me envuelve. Esos ojos que
deslumbran seguridad sé que muchas veces quisieran simplemente ver una buena
cabecita a tu lado para acurrucar y acariciar. Eso que tu sabes transmitir,
solo yo se captar y que siempre voy a callar. Te has convertido en lo que
representas para muchos e intentas disimular para algunos.
Tú vas caminando por la vida sin que ella te
camine a ti. Seduciendo, conquistando sin tocar, enamorando sin mirar y
decidido a crear una fortaleza más fuerte donde puedas verte cada vez más
inalcanzable, dominado por un alter ego que pocas veces has sabido controlar.
Logrando que esa magia que te envuelve logre hechizarme, enamorarme y hasta asfixiarme.
Y así te conocí. Un día de esos donde la suerte
se encarga de rondarte, donde mi integridad no me dejo demostrarte el grito
interno y la alegría que sentía.
Una foto fue el inicio de un sinfín de juegos que
rondaron muchas conversaciones. Las posibilidades de ser tu “amigo” estaban
encima de la mesa. Agradecido y Bendecido como en todo lo que hago, entré en tu
mundo sin notarlo, sin que supieras que poco a poco ocupaba un espacio pequeño
en esa mente absurda y abstracta que se entretenía con besos caricias diarias
de un chico de turno.
En tu mundo repleto de pretendientes, de
admiración, donde muchos mueren por mis palabras y otros por tu mirada estamos,
seguimos, jugamos, crecemos, padecemos y respiramos. En alguno que otro sueño
nos conseguimos y hacemos de las nuestras, siento tu respirar en la parte baja
de mi espalda y tú disfrutas de mis besos en tu nuca, sientes como mis dedos
cuentan una a una tus pecas y tu mirada se clava en mi entrepierna, rodeados de
un sinfín de elementos que se pierden en la situación.
Conseguí la fórmula mágica para detener el tiempo
por segundos, para cambiar una cara triste en una repleta de sonrisas, para
dejar que el umbral de lo platónico me invada y logre llegar al clímax, aunque
a diario sigamos sin cambiar nuestras vidas reales, caminando de la mano sin
tocarnos pero sintiendo como se llena ese espacio vacío en mi cama cada vez que
invades los sueños en mi almohada.

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